Sobre nosotros


La familia Ferrer desde hace seis generaciones ha estado vinculada en el mundo del vino. Gregori Ferrer i Soler (1791-1853), junto a su hijo Francesc, a incios del siglo XIX desde el puerto de Vilanova i la Geltrú ya embarcaban barcos con vino hacia Cuba, concretamente l’Habana. Francesc Ferrer se casó con Lluïsa Aymar, una admiradora i difusora de los vinos catalanes.

“Hemos querido poner su nombre a nuestros espumosos como reconocimiento a una antepasada nuestra.”

El actual Gregori Ferrer creció rodeado de viñas. Desde pequeño ya participaba en la vendimia que hacian en casa y estaba en contacto con la vid y la tierra. Rodeado de Macabeo, Xarel·lo y Parellada empezó a apreciar cada variedad de uva y a tener curiosidad para el mundo de la viticultura ya más adelante por la viticultura ecológica. Rompiendo con la tradición de la producción del vino a granel de la bodega incorporó un paso más en el proceso de elaboración: había llegado el momento de vestir las botellas con su propia marca.

Su hija, Núria, ha heredado este sentimiento y pasión por la cultura del vino de su padre, y junto con el enólogo Manel Via son hoy el alma y la fuerza del Castell de Pujades. Un proyecto personal con el que expresan su manera de entender, de vivir y de hacer disfrutar a todo el mundo sus vinos y espumosos.

Tratan de transmitir la ilusión por el vino y su personalidad. Es por eso que la bodega Castell de Pujades cuenta con su propia uva, una base de una calidad excelente, de este fruto arraigado a nuestra tierra del Penedès.

“Día tras día, nuestro reto es cultivar respetando el medio ambiente, con el trabajo razonado de las viñas con cultivos ecológicos. En el momento de la vendimia seleccionamos de manera minuciosa la uva, para después elaborar un vino ecológico dejándolo reposar hasta el momento más óptimo para ser embotellado.”